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ALTO DE LA CRUZ DE CORTES – Poblado prehistórico

Alto de la Cruz de Cortes con el Moncayo al fondo


Localización Alto de la Cruz - Cortes de Navarra Si hay un yacimiento arqueológico que podemos considerar “clásico” dentro de la historiografía arqueológica de Navarra ese es el poblado del Alto de la Cruz de Cortes. Cuando el profesor Maluquer de Motes, a mediados de los años 50 del siglo XX publicó las conclusiones de las numerosas campañas de excavaciones que se habían realizado desde el año 1.947, el Alto de la Cruz, también conocido como el poblado de Cortes de Navarra, pasó a ser un referente para el estudio de la Edad del Hierro. Las últimas excavaciones han sumado importancia al yacimiento al retrotraer la antigüedad del mismo al siglo IX a.C, convirtiéndolo en un singular ejemplo del proceso de transición desde la Edad del Bronce a la del Hierro.

El Alto de la Cruz es un tell, es decir, un montículo artificial formado por la acumulación de las ruinas de los diferentes poblados prehistóricos que existieron aquí a lo largo de los siglos. Se levanta sobre el llano una decena de metros. Tiene aproximadamente una hectárea de superficie (115 por 77 metros). Se encuentra a cuatro kilómetros y medio del río Ebro y a dos de la localidad de Cortes.

A lo largo de más de medio milenio existieron en el Alto de la Cruz varios poblados que se fueron superponiendo. El estudio del yacimiento muestra la evolución desde las chozas circulares de finales de la Edad del Bronce a las casas de rectangulares de la Edad del Hierro. Es un ejemplo sumamente valioso de la aparición y evolución del urbanismo durante el primer milenio a.C.

Panel a la entrada del yacimiento Uno de los poblados quedó destruido por un incendio. Ello hizo que tanto las estructuras de las casas como los ajuares de las mismas quedaran sepultadas bajo los escombros, dejando un documento único de cómo era un poblado protohistórico del siglo VI a.C.

En el Alto de la Cruz las casas estaban alineadas en dos calles y adosadas entre sí, mostrando un urbanismo planificado. Las paredes se construían con adobe, ya que la piedra es escasa en la zona. Los suelos eran de barro y yeso pisado. Gruesos postes de madera de pino sostenían los techos de madera, ramas y barro. Las paredes interiores se recubrían con barro y se encalaban de blanco con decoraciones en rojo principalmente geométricas, dominando los motivos triangulares. Se encontraron varias figuritas antropomorfas pintadas casi a nivel del suelo que parece marcaban el lugar de enterramiento de niños pequeños bajo en suelo de las casas. La práctica de la inhumación de niños en el interior de las viviendas era muy habitual en los poblados de la Edad del Hierro.

El interior de las casas aparecía dividido en tres compartimentos: vestíbulo, vivienda y despensa. El vestíbulo se usaba para almacén provisional durante la época de recolección, depósito de leña y en ocasiones tenía un telar. La vivienda era la parte más espaciosa de la casa. En su centro había un hogar para el fuego. En una de las paredes se construía un banco corrido que era usado como basar donde se depositaban los recipientes cerámicos además de asiento de los habitantes de la casa. La despensa se situaba al fondo de la casa. En ella se almacenaban en grandes tinajas las provisiones de cereales y se guardaban las herramientas de trabajo. Según los investigadores el poblado pudo llegar a tener entre 300 y 350 habitantes y 60 casas.

El Alto de la Cruz dio una ingente cantidad de materiales arqueológicos que sirvieron para esclarecer como vivían las poblaciones del valle del Ebro en el primer milenio a.C. Destaca el importante conjunto de cerámicas, dominando los vasos de forma bitroncocónica hechos a mano. De metal destacan las fíbulas, broches con los que sujetaban las capas y prendas de vestir. Prueba de la actividad metalúrgica en el poblado son el horno para fundir mineral y los moldes de arenisca con los que realizaban instrumentos y armas de hierro y bronce. Pero la economía del poblado se basaba principalmente en la agricultura, aprovechando la fértil vega del río Ebro. Aparecieron numerosos molinos de tipo barquiforme, con los que molían el grano.

Un hallazgo importante fue la aparición de idolillos de barro en los que se representa muy esquemáticamente la figura humana y que fueron los primeros de este tipo hallados en la Península Ibérica. Se pueden ver en el Museo de Navarra.

Parece ser que el Alto de la Cruz fue finalmente abandonado de forma pacífica en el siglo IV a.C. ya que en los poblados superiores no hay restos de incendio. Una de las causas pudo ser el traslado a otro lugar con mejores defensas naturales.

Cima del alto de la cruz

El pequeño cerro está hoy rodeado de una acequia que seguramente sigue el antiguo foso que defendía el poblado. Apenas quedan a la vista restos de las viviendas. Muchas estructuras se perdieron con el paso del tiempo debido a su construcción en adobe. Otras se han vuelto a cubrir tras la excavación para preservarlas. Aun así, es interesante acercarse a conocer un lugar clave dentro de la arqueología de la Península Ibérica. Pasearse por el Alto de la Cruz es caminar sobre más de siete siglos de Historia.

A pesar de la poca altura del cerro, las vistas desde el Alto de la Cruz son muy amplias. Al Norte las Bardenas. Hacia el Sur el gigante Moncayo. Es el Mons caius de los romanos, monte cano por la nieve que adorna su cima cuando ha desaparecido hace tiempo de los montes de alrededor. El Moncayo con su riqueza minera marcó la importancia estratégica de toda esta zona y se cree que llegó a ser un monte sagrado para las poblaciones que vivían en esta parte del valle del Ebro. Era el horizonte de quienes durante siglos habitaron este pequeño poblado sin saber que luego se hablaría de ellos en muchas facultades de Historia.

© Julio Asunción
julioasuncion@hotmail.com

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1 comentario:

  1. me ha venido muy bien porque he tenido que hacer un trabajo sobre esto

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Historiador y guía turístico. Autor de "Guía arqueológica de Navarra", "8 planes originales para conocer Navarra" y coautor de "Cuando las cosas hablan". Colaborador de las revistas "Conocer Navarra" y "Pyrenaica". Youtuber con más de 1.000 vídeos de contenido cultural. He publicado más de 300 rutas senderistas en la red con más de 2.700 kilómetros de recorridos.